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Reflexión del Col·legi de Enginyers de Monts a la Comunitat Valenciana sobre los Montes valencianos en el Día Mundial de la Desertificación

Autor: Gabinete de Prensa. Publicado: 17/06/2011

La salud y el bienestar de 1.200 millones de personas en más de 100 países están en riesgo debido a la desertificación, que no es solamente uno de los mayores problemas ecológicos a nivel mundial. Lo cierto es que este fenómeno es además uno de los principales obstáculos para la atención de las necesidades básicas del hombre en las zonas áridas

El tema del Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación de este año, "Los bosques mantienen productivas las zonas áridas", se une a la Declaración de Naciones Unidas de 2011 como Año Internacional de los Bosques para resaltar la importancia vital de los mismos en el presente y futuro de la Humanidad. "Los bosques para las personas", el lema escogido por las Naciones Unidas para defender nuestros bosques, no es en vano.

Esta llamada de atención a nivel mundial que premia el indiscutible regalo de vida que nos hacen los bosques, en un año cargado de eventos sobre la necesidad de su correcta gestión, parecía la excusa perfecta para situar en primera línea, al menos durante 2011, todo lo relacionado con los montes. Lamentablemente, no es así. O eso nos parece a los profesionales del sector.

Los montes de la Comunitat Valenciana cubren una extensión de 1.323.465 hectáreas de su territorio, es decir, suponen casi dos tercios de su superficie total; todo ello, según los datos que refleja el proyecto de Plan de Acción Territorial Forestal de la Comunitat (PATFOR). Pero la importancia de los montes valencianos, más que en su extensión, reside en el conjunto de beneficios que aportan a las personas y que, en muchos casos, la sociedad disfruta de forma gratuita e ilimitada. Son los llamados servicios ambientales, que se traducen en que el monte no sólo produce recursos, como la madera, las setas o el corcho, sino que además genera numerosos beneficios como el control de inundaciones, la captura de carbono, la recarga de los acuíferos o constituir una reserva de diversidad biológica y de paisajes. Hoy en día los montes no son sólo una fuente de producción, sino que ofrecen a la sociedad la posibilidad de realizar actividades de ocio, como el turismo rural, entre otros.

Todos estos servicios suponen el soporte de gran parte del bienestar de nuestra sociedad, dando respuesta a la mejora de la calidad de vida de las personas que protege expresamente en el artículo 45 la Constitución Española.

En contrapartida, y desde un punto de vista estrictamente económico, el valor de los montes es mínimo, puesto que la producción forestal valenciana sólo aporta el 0'1 por mil del Producto Regional Bruto, según reflejan los informes anuales sobre el Sector Agrario Valenciano elaborados por la Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentación de la Generalitat.

Los montes valencianos están generando beneficios a la sociedad, pero no recursos económicos para sus propietarios. En pocas actividades de las que se realizan en el monte se paga por su disfrute, y no parece que a corto plazo esto vaya a cambiar. Las Administraciones y la sociedad olvidan que los propietarios forestales conservan un paisaje rural muy valioso. Y además, esa conservación del paisaje repercute económicamente en otros sectores como el de la hostelería, la restauración y el turismo rural. Es decir, los servicios ambientales aparentemente gratuitos, sí generan actividad y beneficios económicos, pero en ningún caso para el propietario, que suministra dichos servicios generando riqueza para otros.

Los servicios ambientales de los montes están reconocidos en la legislación forestal autonómica, así como en la de protección de la naturaleza, nacional y europea. Pero esta normativa ha implicado una superposición de figuras de protección sobre los montes valencianos que ha provocado que la propiedad forestal valenciana tenga sobre sí un peso normativo muy difícil de cumplir.

Y sin rendimiento económico, la propiedad no gestiona el monte, éste no se mantiene, se abandona, pierde calidad y en consecuencia produce menos servicios ambientales.

Pocos montes, tanto públicos como privados, se gestionan con criterios técnicos de sostenibilidad. Una parte de ellos son los que están bajo la tutela de la Administración Forestal de la Generalitat por ser de su Patrimonio o haberse declarado de Utilidad Pública, y sólo comprenden el 33% del total. Esta gestión es además muy limitada, ya que el importe para 2011 del programa presupuestario dedicado a ellos (denominado Restauración y Protección de los Recursos Naturales) es sólo del 0,24% del presupuesto total de la Generalitat.

En definitiva, el monte valenciano y su propiedad están descapitalizados económicamente y poco o nada reconocidos socialmente. El propietario paga y soporta una legislación muy dura, regalando su disfrute y beneficios ambientales al resto de la sociedad.

Desde el Col·legi de Enginyers de Monts a la Comunitat Valenciana queremos recordar aprovechando este Día Mundial de la Desertificación, que debemos conseguir fórmulas para mejorar esta situación mediante una gestión sostenible en la que estén implicados los propietarios de los montes, los usuarios, los que reciben beneficios económicos por su existencia y, por supuesto, la Administración Forestal de la Generalitat.

En este sentido y como siempre en todo lo relacionado con el bienestar de nuestros montes y, en última instancia, de nuestra sociedad, nos ofrecemos a colaborar en la planificación forestal tanto a corto, medio y largo plazo, consensuada por todas las partes implicadas, con el fin de mejorar la calidad de vida de los valencianos.

Juan Uriol Batuecas,
Vicedecano del Col·legi de Enginyers de Monts a la Comunitat Valenciana

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