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lunes, 17 de diciembre de 2018

Historia de los Ingenieros de Montes (I). Los inicios

    Ya en la Edad Media, con la guerra de la Reconquista y el pastoreo de millones de ovejas y cabras, (privilegios de la mesta) así como el fuego provocado por guerreros, pastores y agricultores y el auge que va tomando la Marina con enorme demanda de madera, desapareció gran cantidad de arbolado propiciando que se produjesen intentos de protección del bosque, tanto en la legislación real como local (fueros, cartas pueblas, etc.).

    Durante la segunda mitad del siglo XVIII la legislación básica en materia de montes estaba restringida a las Ordenanzas para la conservación y aumento de los montes de la Marina, de 31 de enero de 1748, y la Real Ordenanza para el aumento y conservación de los montes y plantíos, de 7 de diciembre del mismo año. Su carácter punitivo y limitador de algunos usos tradicionales hizo que fueran impopulares y criticadas. En 1803 fueron promulgadas unas nuevas Ordenanzas para los montes de la Marina, con carácter más liberalizador, que no llegaron a aplicarse. Las Cortes Constituyentes de 1812 abolieron toda la legislación forestal, siendo restaurada por el rey Fernando VII, no elaborándose has-ta 1833 unas nuevas Ordenanzas en las que se abolía las específicas de la Marina. La crítica a las Ordenanzas se hicieron notar por los ilustrados del momento. Jovellanos, partidario del retorno de los montes a manos privadas, fue uno de los más críticos.

    A medida que avanzaba el siglo, deja de observarse el monte como mero productor de madera, y pasa progresivamente a adquirir una función más amplia integrada dentro de un espectro más global de equilibrio del medio natural. Se abandona la mera arboricultura para pasar a la más elaborada selvicultura, donde botánica y experimentación desempeñaban un papel importante. Entre 1772 y 1774 se traducen al castellano las obras de DUHAMEL DE MONCEAU, por el que fuera primer catedrático del Real Jardín Botánico de Madrid, CASIMIRO GOMEZ ORTEGA. Dicha influen-cia no sólo llegó a España, sino que llegó a los forestales alemanes, de larga tradición en Europa, cuando a principios del siglo XIX, Hartig y Cotte desarrollaron los principios básicos de la Dasonomía.

    En nuestro país, a finales del XVIII, crece la preocupación por temas forestales a raíz de las traducciones de CASIMIRO GOMEZ, y aparecen diversos trabajos de importancia firmados por naturalistas como CAVANILLES, VENTENAT, los hermanos BOUTELOU, etc. No obstante, la profundización sobre temas forestales no llegó de la mano de estos estudios, sino de algunos miembros del Real jardín Botánico relaciona-dos con los estudios agronómicos, más concre-tamente de los jardineros mayores. El primero de ellos, en 1799, fue CLAUDIO BOUTELOU, nombrado en 1807 profesor de Agricultura. Sin embargo, la enseñanza de Agricultura no se estableció de manera regular hasta 1815, de la mano de ANTONIO SANDALIO DE ARIAS. Su papel sería trascendental en la introducción de los estudios forestales en España.

    Fotro Consagración de los obispos
    La Consagración de los Obispos

Óleo realizado por Miguel Sanguino, idealizando el momento de la entrega de diplomas por la reina Isabel II a los cuatro primeros ingenieros de Montes Agustín Pascual, Pedro Bravo, Indalecio Mateo y Miguel Bosch, en presencia de D. Bernardo de la Torre.

ANTONIO SANDALIO DE ARIAS COSIA (1764--1839), es nombrado director del Real Jardín Botánico en 1823, sucediendo a Lagasca. Diez años más tarde fue nombrado inspector General de Montes, primero que hubo en Es-paña, al amparo de las nuevas Ordenanzas de 1833. Adquirió gran fama en su cátedra del Jardín Botánico, y fue nombrado primer director de la Escuela Central de Agricultura.

En 1835 se aprobó un decreto por el cual debía crearse una Escuela de Bosques, inicia-tiva debida a MARTIN DE LOS HEROS, militar y político liberal que ocupó altos cargos, como el de ministro de la Gobernación e intendente de la Casa Real. Éste, junto con la ayuda de JOAQUIN CAMPUZANO, embajador de España en Sajonia, intentó traer a uno de los hijos de COTTA, profesor de Tharandt, con el fin de organizar la Escuela de Bosques.

Tras el fallido intento, parece ser que ANTONIO SANDALIO DE ARIAS fue el que tuvo la idea de enviar a Alemania a discípulos suyos con el fin de que se formasen en la nueva ciencia de la Dasonomía, en la Escuela de Tharandt. Los elegidos fueron AGUSTIN DE PASCUAL y ESTEBAN BOUTELOU. Ambos regresaron en 1845, y al año siguiente fue promulgado el Real Decreto por el que se creaba definitivamente la Escuela de Montes el 18 de noviembre de 1846, comenzando a funcionar el 2 de enero de 1848. Los aspectos técnicos de puesta en marcha y organización, se debieron a BERNAR-DO DE LA TORRE ROJAS (1792-1870), jurista, mi-litar y primer director de nuestra Escuela, que junto a AGUSTIN PASCUAL se encargó de redactar el Reglamento orgánico de la Escuela.

    Foto Esteban Bouteleou.
          Esteban Bertomeu
Viceprofesor de Botánica de Sevilla. Fue enviado junto a Agustín Pascual a Tharandt en enero de 1843, para estudiar ingeniero de Montes, concluyendo ambos en el otoño de 1845.
 

Foto Bernardo de la Torre Rojas

    Bernardo de la Torre Rojas (1792-1875)

    Fundador y primer director de la Escuela Especial de Ingenieros de Montes.

El profesorado de la Escuela Especial de Ingenieros de Montes en el momento de su crea-ción estaba formada por AGUSTIN PASCUAL, profesor de Dasonomía; INDALECIO MATEO, profe-sor de Matemáticas; PEDRO BRAVO, profesor de Topografía, y LUIS GALFAN, profesor de Historia Natural, sustituido éste por MIGUEL BOSCH Y JULIA en 1850. En 1851, PASCUAL, MATEO, BRAVO Y BOSCH recibieron el título de ingenieros de Montes, acto que fue conocido con el nombre de "ConsagracIón de los Obispos". Su nom-bramiento obedecía a la necesidad de que pudieran examinar oficialmente al alumnado de la Escuela. En 1852 salió la primera promo-ción de ingenieros de Montes de la Escuela de Villaviciosa de Odón.

En 1853 fue creado por Real Orden el Cuerpo de Ingenieros de Montes, y el 17 de marzo de 1854, un Real Decreto organizaba el Cuerpo, que quedaba constituido por tres ingenie-ros jefes, 12 ingenieros primeros y 30 ingenieros segundos, con un total de 45 miembros.

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Autor: CIM . Publicado: 21/08/2013 Enlace directo a este contenido


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