Aunque a veces se nos olvida, toda la energía que utilizamos en nuestro día a día
proviene de la Naturaleza.
Toda: combustibles fósiles, madera, minería, bioenergía, energía eólica o hidráulica…
Cuidarla es nuestra responsabilidad y para ello es necesario un radical cambio de
mentalidad y estilo de vida de la sociedad. La celebración del Año Internacional
de los Bosques pretende sensibilizar sobre la necesidad de tomar medidas a nivel
gubernamental, y de la necesidad de concienciación de la sociedad de que los recursos
naturales no son eternos. La energía depende de la Naturaleza, pero no pagamos por
utilizarla. Como no pagamos por utilizar nuestros bosques ni los servicios que nos
prestan, según ha recordado el Colegio de Ingenieros de Montes en un encuentro con
los medios de comunicación mantenido con motivo del Día Forestal Mundial que se
tiene lugar el próximo 21 de marzo.
Los Bosques capturan el 20% de las emisiones de CO2
Carlos del Álamo, Decano del Colegio de Ingenieros de Montes, ha celebrado
que el papel primordial de los bosques bien gestionados en la mejora de nuestra
calidad de vida empiece a ser valorado, y ha recordado que aunque las cifras de
deforestación a nivel mundial son realmente alarmantes, lo cierto es que en España
la superficie forestal crece anualmente unas 190.000 hectáreas, según datos
de la FAO. De hecho, nuestro país es ya el segundo país europeo en superficie forestal.
“Pero debemos tener cuidado –puntualiza el decano-. Crece la superficie forestal,
pero no siempre de forma ordenada. Un mínimo porcentaje se gestiona ordenadamente,
y el bosque precisa de una intervención cada vez más necesaria”. No obstante, gracias
a ese crecimiento nuestros bosques son ya capaces de fijar al menos 80 millones
de toneladas de CO2 al año, lo que supone un 20% de las emisiones totales
en nuestro país de gases de efecto invernadero. Los proyectos de nuevas
leyes en defensa del medio ambiente destacan ya el importante rol de los bosques
como servicio ambiental (fijación de carbono, provisión de agua, biodiversidad,
ocio…). “Sin embargo –ha recordado Del Álamo- ese reconocimiento no es suficiente.
Es preciso ofrecer a los bosques una compensación económica, un ‘céntimo forestal’
que permita un mejor desarrollo de los bosques para que la regeneración de los recursos
naturales esté garantizada”.
¿Cuántos millones genera la Naturaleza?
Desde luego, es posible calcular cuánta riqueza generan nuestros bosques. Por poner
un ejemplo, afirman los portavoces del Colegio de Ingenieros de Montes, y centrándonos
sólo en la capacidad de provisión de agua de los montes, es posible valorar la provisión
de agua generada por ellos en 453€ por hectárea al año. Si buscamos el equivalente
en euros de la cantidad de CO2 que fijan nuestros árboles, podemos hablar de 116€
generados por hectárea al año. De este modo, sólo teniendo en cuenta
dos áreas que tanto preocupan a la sociedad –la provisión de agua y la captura de
CO2-, los bosques producen un beneficio de 650€ por hectárea al año.
Agua, captura de carbono, caza, frutos que nos ofrecen, pastos… Todo este conjunto
de servicios que ofrecen nuestros bosques suponen un valor aproximado de 16.500
millones de €. Aunque la realidad es que no tiene precio, y no porque su
riqueza ecológica sea prácticamente incalculable, sino porque, simplemente, no pagamos
por ello.
Invertir en la Naturaleza para el desarrollo
Jose María Rábade, experto del Área de Economía Ambiental del Colegio de Ingenieros
de Montes, recuerda que tras el abuso de los recursos forestales y naturales
que ha sufrido nuestro planeta la sociedad ha tendido a una conservación de la misma
contraria al desarrollo, “pero ésta no es la solución final, no podemos proteger
una parte y destrozar el resto”. Para Rábade, si nuestro modelo económico ha propiciado
el abuso de recursos forestales, debe ser el modelo de economía de mercado el que
cambie esta tendencia.
Tal vez sea el momento de compensar a nuestros bosques, por las riquezas que nos
ofrece. Favorecer una compensación económica que revierta directamente en el propio
beneficio, mejora y desarrollo de nuestros recursos naturales alargarían la vida
de algunos de esos recursos que a día de hoy, ya lo sabemos, son limitados. Invertir
en la naturaleza es parte de un nuevo modelo económico necesario para la supervivencia
de nuestros recursos naturales. Entre los mecanismos de mercado que el Colegio de
Ingenieros de Montes defiende se encuentran los pagos por servicios ambientales,
que el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino estudia en este momento.
“Se trata -afirma Rábade- de poner en práctica una penalización positiva: aplicar
un mínimo porcentaje, como el céntimo forestal que el Colegio de Ingenieros de Montes
defiende, contra aquello que en la sociedad no nos gusta y hace daño a nuestro planeta:
la emisión de gases de efecto invernadero, la contaminación del aire y de las aguas…
Si por cada litro de hidrocarburo consumido, un céntimo fuera destinado a conservación
de nuestros bosques, dispondríamos de 831.000.000€ para cuidar nuestra superficie
forestal”.
Pagar por respirar
Tal vez sea éste el futuro de la sociedad, tener que pagar para poder disfrutar
de la naturaleza, para poder seguir aprovechando el agua que nos facilita, por el
riesgo de erosión que evita, por el uso de su biomasa y sus pastos, por disfrutar
de las posibilidades de ocio que nos ofrece, para compensar la contaminación de
la que en un elevado porcentaje nos libera. Quizá en el futuro tengamos que pagar
hasta por respirar, sí, pero con la esperanza que sea aire limpio el que respiremos.