La obra cumbre del siglo XIX, sobre ordenación
de montes, corresponde a LUCAS DE OLAZÁBAL, publicada en 1883,
se tituló Ordenación y valoración de rnontes. Con
este Manual un gran número de ingenieros se formaron en las aulas
de la Escuela de Montes.
La ordenación de montes basada en métodos
experimentales era una de las preocupa-ciones de los ingenieros de Montes
a partir de la primera década del siglo XIX. La muerte de LUCAS
DE OLAZÁBAL, dio lugar a un proceso de degradación del
servicio de Ordenaciones. Por otro lado, las Instrucciones de Ordenación
realizadas por OLAZÁBAL se estaban quedando anticuadas y no respondían
a las necesidades de un país en evolución. Maquinaría
y técnicas selvícolas habían superado en parte
el contenido de las Instrucciones, toda vez que florecía con
nuevo cuño la acepción selvicultura mediterránea.
Difícil de abandonar las directrices de la obra
de OLAZÁBAL, los ingenieros sucesores de la parcela de ordenación
se encontraban mediatizados por el contenido de su obra. Los primeros
esbozos sobre la revisión de las instrucciones fueron apuntados
en algunos artículos de ENRIQUE MACKAY Y EZEQUIEL GONLÁLEZ
VÁZQUEZ. Éstos criticaban una tendencia demasiado centroeuropea
de las Instrucciones, orientadas a producciones de monte alto en masas
monoespecíficas. La realidad de los montes españoles era
bien distinta.
En las Instrucciones de 1890, OLAZÁBAL propugnaba
métodos de corta continua, tendente a obtener rodales con pies
de edad uniforme, ya que en su opinión permitía alcanzar
mayo-res rendimientos. EZEQUIEL GONZÁLEZ VÁZQUEZ no estaba
de acuerdo con esta concepción meramente productora, ya que,
según experiencias de ordenación, había observado
que la mayor producción tenía lugar cuando las masas eran
irregulares y se trataban con cortas discontinuas o de entresaca, que
a su vez permitían una regeneración natural más
abundante y, en algunos casos, la restauración de la vegetación
perdida.
Las viejas Instrucciones de 1890 fueron sustituidas
por las de 1930. Fueron redactadas por los ingenieros PABLO COSCULLUELA,
MARCELO NEGRE Y ENRIQUE MACKAY, siendo presididos por OCTAVIO ELORRIETA,
por entonces director general de Montes. A diferencia de las anteriores
Instrucciones, se contempla el término comarca de explotación,
en la que se incluyen tanto montes públicos como privados, mientras
que las de OLAZÁBAL sólo estaban orientadas a montes públicos.
Las notables diferencias entres ambas Instrucciones se amplían
con la concepción de aprovechamientos forestales más amplia
que la meramente productora de madera, acomodándose de esta manera
a la realidad de los bosques mediterráneos. Se dio importancia
al monte medio y bajo, y se introdujo el concepto de montes reservados
por sus beneficios indirectos.