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Por sus aportaciones en el campo de la cartografía
botánica, descripción de especies o formaciones vegetales
asociadas a estaciones o biotopos, han sido elegidos los siguientes
ingenieros para representar nuestro quehacer en el conocimiento de las
especies vegetales forestales:
· MAXIMO LAGUNA
· LUIS CEBALLOS
· MANUEL MARTIN BOLAÑOS y el ayudante de montes CARLOS
VICIOSO.
El comienzo de la ingeniería de Montes es-tuvo
muy asociada a la Comisión de Estadística. En 1859 fue
promulgada la Ley de Medición del Territorio. Desde el año
anterior, la Comisión de Estadística estaba reorgani-zándose,
incorporando nuevos miembros, proceso que culminó en 1861 pasando
a denominarse junta General de Estadística. El nuevo impulso
ocasionó un replanteo de los trabajos bajo una visión
mucho más amplia que comprendía, entre otros, mapa geográfico,
geológico, forestal e itinerarios. AGUSTIN PASCUAL era el encargado
de la dirección de los tres últimos, incluidos en lo que
se llama-ba la Sección de Operaciones Especiales. De los trabajos
denominados Avance del Mapa Forestal se encargó FRANCISCO GARCIA
MARTINO, que había regresado de Tharandt en 1859. Los conocimientos
sobre cartografía forestal que adquirió Martino en la
Escuela de Tharandt le sirvieron para realizar los primeros planos dasográficos.
Además, él ya había hecho el levantamiento de planos
de la misma naturaleza en Río Tinto, entre 1855-56. La extensión
del trabajo fue de primera magnitud. Una parte del mismo era de recopilación
de los trabajos realizados por las brigadas de reconocimiento que habían
estado actuando desde 1853, la información recogida durante la
campaña para la elaboración de la Clasificación
General de los Montes Públicos de 1859, y noticias suministradas
desde los dis-tintos distritos forestales. En 1860, cuando se iniciaron
los trabajos, se preveía que durasen cinco años. Estos
trabajos no se limitaban al levantamiento dasográfico del monte
mediante cartografía cromática, sino que los forestales
mostraban interés en desarrollar planos a escalas adecuadas que
otorgasen información para el manejo dasocrático.
Bosquejo dasográfico de la provincia
de Santander, realizado por el ingeniero de Montes Francisco García
Martino en 1862.
Una de las pocas publicaciones de la junta de Estadística
fue El plano de rodales de la Garganta, de los propios de El Espinar.
En el lustro de 1860 a 1865, año en el que fue
suspendida la actividad de la Junta de Estadística, se había
realizado el trabajo de 28 pro-vincias. Los trabajos publicados en este
período están constituidos, además de por el plano
de VILLACAMPA Y ROMERO por los Bosquejos dasográficos de las
provincias de Asturias y Santander, editados en 1862. Ambos bosquejos
han sido considerados como los primeros que han seguido un criterio
moderno inspirados en los realizados por el profesor de Tharandt WILL.KOMM.
Esta matización sobre la primacía de estos planos se debe
a la existencia de otros planos, como el de Vicente Cutanda, en 1860,
relativo al Mapa geográfico-botánico de la provincia de
Madrid. No obstante, se puede afirmar desde un punto de vista de información
cartográfica y uso de los colores, que los planos de Martino
son el comienzo de la era moderna de la cartografía forestal
española.
El 10 de junio de 1868, se creó la Comisión
del Mapa Forestal de España. En julio de 1869 se creó
la Dirección General de Estadística, de la cual se mantenía
segregada la cartografía forestal, al menos teóricamente,
ya que los ingenieros Pascual y Martino mantuvieron su presencia como
vocal el primero y como director de la Comisión del Mapa Forestal,
el segundo. Tras diecinueve años de trabajos intensos, y sin
apenas alguna publicación forestal emanada de los mismos, en
marzo de 1887 el director general de Agricultura, el ingeniero forestal
BENIGNO QUIROGA Y LOPEZ BALLESTEROS, disuelve la Comisión del
Mapa.
El 5 de noviembre de 1866 se creó la Comi-sión
de la Flora Forestal Española. Su diferencia fundamental, respecto
a la Comisión del Mapa, era no constituirse como continuación
de un trabajo anterior y la escasa participación de ingenieros
que la integraban. En esencia, MÁXIMO LAGUNA Y PEDRO DE ÁVILA.
Aunque otros pasaron por ella de manera puntual, hacemos notar la presencia
de SEBASTIÁN VIDAL Y SOLER, quien llevó a cabo las herborizaciones
de la región catalana de 1869, y del que LAGUNA decía
sentir verse privado. Pero la aportación más importante
de SEBASTIAN VIDAL, durante su estancia en el archipiélago filipino,
fueron sus estudios botánicos sobre la flora de Filipinas, poco
valoradas para la magnitud, amplitud y nivel de los mismos.
La disolución de la Comisión del Mapa
supuso el final de la cartografía forestal bajo un contexto científico,
y hubo que esperar medio siglo para que se reiniciara la labor cartográfica
forestal de nuevo. No obstante, el vacío dejado no fue total
debido a los continuos mapas, bocetos y croquis asociados a los pro-yectos
técnicos de los ingenieros del Cuerpo.
La creación del Instituto Forestal recondujo
las líneas de investigación y, entre ellas, volvió
a ver la luz la cartografía forestal. La Sección de la
Flora y Mapa Forestal del Instituto se planteó un ambicioso programa
científico relativo a la recuperación de la cartografía
forestal. El personaje clave de estos trabajos fue LUIS CEBALLOS, bajo
cuya dirección MANUEL MARTíN BOLANOS y el ayudante CARLOS
VICIOSO colaboran. Antes de la guerra civil, Luis Ceballos publicó
el Mapa Forestal de la provincia de Cádiz (1931), y el Mapa Forestal
de la provincia de Málaga (1933), a los que se sumaron el de
Canarias (1951) y el de Lérida (1954). Por fin, en 1966, publicó
el Mapa Forestal de España, de contenido exclusivamente cartográfico.
LUIS CEBALLOS Y FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA
(1896-1967)
En 1939, realiza el Plan General de Repoblación
General de España, que fue la base para la gran labor repobladora
de la posguerra. Antes de jubilarse quiso hacer un Mapa Forestal de
cada provincia pero debido a sus posibilidades físicas, emprendió
lo que fue su obra magna: el Mapa Forestal de España.
Nació en San Lorenzo de El Escorial el 31 de julio
de 1896, siendo hijo de don Luis CEBALLOS MEDRANO, ingeniero de Montes
y pro-fesor de la Escuela Especial de Ingenieros de Montes. En 1914
ingresó en nuestra Escuela y en 1920 termina la carrera de ingeniero
de Montes en Madrid. Entre 1924 y 1928 trabaja en la Unión Resinera
Española, Luego, entra en el IFIE y comienza su verdadera especiali-dad:
botánico-dendrólogo. En el período 1928-1932 trabaja,
con la eficaz ayuda de MANUEL MARTIN BOLAÑOS, en la zona de Cádiz
y Málaga y en Marruecos. En 1932, en colaboración con
CARLOS VICIOSO, sale a la luz un trabajo de 285 páginas y prólogo
de JOAQUÍN MARIA CASTEILLARNAU, titulado Notas sobre la flora
malagueña. En años sucesivos, recorre España haciendo
estudios y publicándolos sobre pinares, sabinares, encinares,
etc.
En 1939, junto con XIMENEZ DE EMBÚN realiza el
Plan General de Repoblación Forestal de España, que fue
la base para la gran labor repobladora de la posguerra. Comienza 1940
siendo nombrado profesor de Botánica y Geografía Botánica
en la Escuela Especial de Ingenieros de Montes. Los jardines de la Ciudad
Universitaria Madrileña y el arboreto de la Escuela fueron diseñados
por él en 1941. Estuvo en la sierra de Gúdar (Teruel),
y en 1941 aparece el fruto de este trabajo sobre el Pinus uncinata Ram.
Entre 1940 y 1945 fue consejero del Patrimonio Forestal del Estado.
La lección inaugural en la Escuela Especial de
Ingenieros de Montes del curso 1945-46 fue a su cargo, disertando respecto
a Tres co-níferas mediterráneas: cedro, ciprés
y pinsapo.
El 12 de diciembre de 1945, con 49 años, Luis
Ceballos leyó su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias
Exactas, Físicas y Naturales: Los matorrales españoles
y su significación. En este acto ocupaba la vacante que dejó
dos años antes otro gran ingeniero de Montes, JOAQUÍN
MARÍA CASTELLARNAU.
Hasta 1951, redactó junto a FRANCISC0 ORTUÑO
varios trabajos sobre la flora canaria y es coautor en 1955 del libro
Elementos de Historia Natural, publicado por la Escuela. En septiembre
de 1956 es nombrado doctor Honoris Causa por la Universidad Técnica
de Lisboa. En 1958 contribuye a que el Museo del Prado de Madrid, por
necesidades de espacio, no se anexione el colindante jardín Bo-tánico,
al que muchas personas consideran un harapiento recinto y que él
eleva a categoría de Cátedra (como lo fue para eminentes
botánicos). En 1959 le es concedida la Gran Cruz del Mérito
Agrícola, y en 1964, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio. Entre
1961 y 1966 (año de su jubilación) fue consejero del Consejo
Superior de Montes.
En 1965 ingresa en la Real Academia Española
de la Lengua y diserta sobre La flora del Quijote.
Antes de jubilarse quiso hacer un Mapa Forestal de cada
provincia, pero, comprendiendo que esta obra sobrepasaría sus
posibilidades físicas, emprendió lo que fue su obra magna:
el Mapa Forestal de España.
El 15 de noviembre sufrió la paralización
del brazo derecho, y pese a ello escribió el discurso que pensaba
pronunciar el 25 de enero en su recepción como miembro de honor
del Instituto de Ingenieros Civiles, pero el 7 de enero, una hemiplejia
le dejó sin habla.
Otras obras interesantes de don Luis CEBALLOS
fueron:
· Notas sobre el aspecto botánico-forestal
de las serranías de Ronda y Grazalema, 1928. (Coautor con MANUEL
MARTÍN BOLAÑOS).
· El pinsapo y el abeto de Marruecos, 1928. (Coautor con MANUEL
MARTÍN BOLAÑOS).
· El abeto de Marruecos. Una excursión al monte Magó,
1928. (Coautor con MANUEL MARTÍN BOLAÑOS).
· Notas botánicas sobre algunos aspectos de la flora
forestal de Cadiz, 1929. (Coautor con MANUEL MARTÍN BOLAÑOS).
· Notas sobre flora gaditana. Descripción de una notable
asociación de plantas ripícolas, 1929.
· Notas sobre llora gaditana. Contribución al estudio
de la composición botánica de los pastizales de monte,
1930. (Coautor con MANUEL MARTÍN BOL AÑOS).
· Estudio sobre la vegetación forestal de la provincia
de Cádiz. Mapa forestal de esta provincia, 1930. (Coautor con
MANUEL MARTÍN BOLAÑOS).
· Estudio sobre la vegetación y la flora fo-restas de
la provincia de Málaga y Mapa forestal de esta provincia, 1933.
(Coautor con CARLOS VICIOSO).
· Notas sobre los sabinares de Juniperus thurifera L., con
especial referencia a los montes de Soria, 1934.
· Regresión del encinar (Quercetum ilicis) en los terrenos
graníticos próximos a Ávi-la, 1935.
· Regresión y óptimo de la vegetación
en los montes españoles. Significación de los pinares,
1938.
· Síntesis de los aspectos de la vegetación en
los montes españoles, 1944.
· La Fitosociología como auxiliar de la téc-nica
forestal, 1948.
· La laurisilva canaria.
· Notas sobre flora canadiense, 1947. (Coautor con FRANCISCO
ORTUÑO).
CARLOS VICIOSO MARTÍNEZ
Nació en Calatayud (Zaragoza)
el 3 de noviembre de 1886. En 1906, herborizó en la sierra
de Albarracín Teruel) en compañía de PAU. Realiza
los estudios de ayudante de Montes y es destinado al Valle de Arán
(Lérida). Pide el traslado a Canfranc y colabora con LUIS CEBALLOS
en la repoblación de esa comarca (abetos y alerces). Durante
gran parte de 1912 trabaja con FRANCISCO BELTRÁN, en la Estación
Alpina de Biología de Cercedilla, sobre la Ar-meria caespitosa
(Ortega) Boiss. Este estudio salió a la luz en 1913. También
en 1913 le nombran socio numerario de la Real Sociedad Española
de Historia Natural. Durante 1914 y 1915 herborizó en los montes
de Valencia.
En 1917, FONT QUER agradece públicamente
a Vicioso las informaciones botánicas que le hace llegar. El
Museo de Ciencias Naturales de Barcelona recibe de Carlos Vicioso
en 1918 colecciones de Canarias y de Madrid. En 1923 recibe el título
de Caballero de la Orden del Mérito Agrícola. Pide el
traslado a Zaragoza en 1929 para hacerse cargo de la cuenca del río
Jalón. En 1930 marcha a Madrid. Antes de 1936 vuelve a trabajar
con Luis CEBALLOS en las serranías andaluzas. Durante la guerra
civil herboriza en Soria y Zaragoza. En 1946, en los Anales del jardín
Botánico de Madrid, se publica un extenso trabajo sobre gran
cantidad de especies. En 1956, año de su jubilación,
colabora con ANTONiO NICOLÁS en Cuenca.
Sus obras más importantes:
· Estudios sobre el género Rosa en España,
1948.
· Revisión del género Quercus en España.
· Hasta su jubilación trabaja sobre el género
Thymus, tanto en el Jardín Botánico como en el Instituto
Forestal de Investigaciones y Experiencias (IFIE).
· En 1964 sale la 2.ª edición del género
Ro-sa con pequeñas correcciones. En 1965 le nombran colaborador
del Instituto Botánico Cavanilles.
· Materiales para el estudio de la flora malagueña,
1932. (Coautor con LUIS CEBALLOS).
· Estudio sobre la vegetación y la flora forestal de
la provincia de Málaga, 1933. (Coautor LUIS CEBALLOS).
· Materiales para el estudio de la flora soriana, 1942.
· Salicáceas de España, 1951.
· Tréboles españoles: revisión del género
Trifolium, 1952.
· Genista-Genistella, 1953.
· Genisteas españolas, 1953.
· Erinacea, Spartiurn, Retama, 1955.
· Revisión del género Ulex en España,
1962.
MANUEL MARTÍN BOLAÑOS
Nació en Huelva el 16 de febrero de 1897. Pasó la infancia
en su ciudad natal y comarcas circundantes, y a finales del primer quinto
del siglo actual se dirigió a El Escorial para realizar los estudios
de ingeniero de Montes. En junio de 1924 termina sus estudios y, ante
la situación de bloqueo de plazas en el Cuerpo Nacional de Ingenieros
de Montes, tuvo que dedicarse a variadas formas de ocupar los días,
como revisar, por pasatiempo, los ficheros de la Biblioteca Nacional
y los de la del Ateneo de Madrid, para corregir inexactas adscripciones.
También se internó en la didáctica, de cuya etapa dejó un Manual de
Ciencias Naturales dirigido a los aspirantes a ingreso en el Cuerpo
de Ayudantes de Montes, con expresi-vos y originales dibujos de gran
calidad.
Por esos mismos años marcha a Francia donde,
en Montpellier, asiste a los cursos en que el profesor BRAUN-BLANQUET
presenta su original sistemática de comunidades vegetales basada
en el concepto de fidelidad y en el derivado de especies características.
Antes de su regreso a España, prolongó su periplo hasta
el Levante mediterráneo y sus archipiélagos.
Al organizarse en 1927 el Instituto Forestal, y en él
la Sección de Flora y Mapa Forestal, pasa a integrarse en la
misma, colaborando con Luis CEBALLOS en la confección del Mapa
Forestal de la Provincia de Cádiz y en la redacción de
la Memoria correspondiente. Estos trabajos dieron lugar a un estudio
detallado de la serranía de Ronda y sus pinsapares y a que, para
ampliar el conocimiento de su significación, realizasen ambos
jóvenes investigadores excursiones a las montañas de Gomara,
sección meridional, allende el Estrecho, del área actual
de nuestro abeto andaluz. Con motivo de los referidos estudios se establecieron
los dos colaboradores en Ronda.
Colaboró, con carácter secundario, en
otros trabajos como el estudio de Flora, Vegetación y Mapa Forestal
de la Provincia de Málaga, realizado, como investigadores principales,
por LUIS CEBALLOS Y CARLOS VICIOSO, iniciando, como trabajo personal
en el Instituto, la realización del Mapa Forestal de la Provincia
de Huelva con su estudio de Vegetación y Flora Forestal. Aunque
esos últimos trabajos se estima que debieron alcanzar un grado
suficiente de madurez, su constante afán de mejora y superación
hizo que no llegasen a publicarse.
Hacia 1933 pasa a prestar sus servicios como ingeniero
de Montes en el Distrito Forestal de Cuenca, donde debió permanecer
hasta 1939 año en que se reintegró al Instituto Forestal,
al que permanecería adscrito hasta su jubilación, que
tuvo lugar el 16 de febrero de 1967.
Los años de las décadas de los cuarenta
y cincuenta dejó plasmados en publicaciones sus mejores escritos:
o Consideraciones sobre los encinares de España, 1943.
o Ensayo de Investigación Indirecta sobre Origen, Desarrollo
y Producciones del Monte Alto 1947.
o Impresiones comentadas sobre los euca-liptos de Sierra Cabello,
1946.
o Eucaliptos de mayor interés para España,1955.
En 1949 había publicado, en colaboración
con el profesor EMILIO GUINEA LOPEZ, la magnífica obra Jarales
y jaras, donde la parte referente al género Cistus está
redactada por MARTÍN BOLAÑOS y la de los restantes géneros,
por Guinea. Las consideraciones generales, así como las ideas
forestales y selvícolas, son de Martín Bolaños,
al igual que la cartografía y fotografía, mientras que
la magnífica iconografía es propia del Dr. GUINEA. Todas
las citadas obras fueron publicadas por el Instituto Forestal, en cuyas
recopilaciones anuales de Trabajos de las diferentes secciones se pueden
ver artículos menores de MARTÍN BOLAÑOS o en colaboración
con el profesor LUIS CEBALLOS. En 1952 asistió a un Congreso
Internacional sobre Eucaliptos en Australia, que le permitió
recorrer ese continente y conocer in situ las poblaciones de un elevado
número de las especies del género Eucalyptus y otros próximos
como Angophora, a lo que me referiré más adelante. En
1955 participa en un Congreso sobre eucaliptos organizado por FAO en
Roma, aportando un Mapa, a escala 1:200.000, con la localización
de todas las plantaciones de eucaliptos existentes en esa época
en la provincia de Huelva.
Como fruto de su viaje a Australia, trajo gran volumen
de informaciones, desafortunadamente almacenadas en su mayor parte en
su memoria, apuntes, magníficas fotografías y una colección
de semillas de 200 especies de eucaliptos. Con base en sus apuntes,
recuerdos y fotografías, impartió un inolvidable cur-so
en la Real Academia de Ciencias de Madrid, presentado por el profesor
Zulueta, en el mismo año 1952.
El conjunto de muestras de eucaliptos que trajo de Australia
dio lugar a la confección de un pequeño herbario monogenérico
y a la obtención de un contingente de semillas con identificación
segura, antes mencionadas. De las semillas hizo tres lotes, para su
destino al establecimiento de arboretos en campo, al modo, del existente
desde hacía un par de décadas en Ued Sherrat, al sur de
Rabat. Envió un primer lote a FERNANDO MOLINA, director del Centro
de Investigaciones Forestales de Lourizán, por entonces ligado
al IFIE y relacionado con la Escuela Especial de Ingenieros de Montes;
en los terrenos disponibles por ese Centro fueron criados y plantados
los eucaliptos correspondientes. Un segundo lote fue remitido a GASPAR
DE LA LAMA, jefe regional de Andalucía Occidental en el Patrimonio
Forestal del Estado, que, con esas semillas y muchas otras de adquisición
directa, de varias procedencias, procedió a instalar una red
de arboretos de eucaliptos, extendida por las provincias de Huelva,
Sevilla, Badajoz y Cáceres. El SEMZASE (Servicio de Explotación
y Mejora de las Zonas Aridas del Sureste Espa-ñol), dirigido
hacia 1956 por el ingeniero de Montes ANTONIO LÓPEZ BALAZOTE,
por iniciati-va o en colaboración con DE LA LAMA, estableció,
con especies de los desiertos y semidesiertos australianos, el arboreto
de eucaliptos de la Hoya de Trizán, en una caldera xerotérmica
de la sierra de Variegato, próxima a Cuevas del Almanzora, en
zona de aire habitualmente muy seco y que recibe menos de 200 mm de
lluvia al año; la mayor parte o la totalidad de las especies
representadas en ese arboreto fueron plantadas con pies procedentes
de la recolección del MARTÍN BOLAÑOS. Un tercer
lote de semillas fueron remitidas a Larache, donde fueron sembradas,
criados con to-tal éxito sus pies y plantadas en una colección
de unas diez hectáreas, donde se pudieron ver las primeras floraciones
de muchas espe-cies y que fue posteriormente abandonada.
Tras su jubilación, permaneció un par
de años en Madrid, pasando a residir en Londres en 1970, donde
poco después falleció.
Muestra de la universalidad de sus inquie-tudes es el
hecho de que en el primer lustro de los años treinta ideara y
desarrollara un sistema para evitar el descarrilamiento de los ferrocarriles,
que debió ser sumamente parecido al luego empleado en el Talgo.
Este invento fue plasmado en una maqueta a escala y ensayado hacia 1935
o 1936, no pudiendo precisar si en las Minas de Riotinto o en el Estadio
del Onuba, club de fútbol de Huelva, que así se llamaba
entonces.
Así como el iniciador de la Escuela Socráti-ca
no plasmó sus pensamientos en escritos, MARTÍN BOLAÑOS
fue un gran transmisor de información mediante la conversación,
excesi-vamente parco en escritos, si bien los que nos ha dejado son
muestra de una escritura cuidadísima, probablemente muchas veces
revisada y pulida. Algunos de ellos, como el refe-rente a los Eucaliptos
de Sierra Cabello, son una verdadera delicia, con interesantes noticias
autobiográficas, libro ese que agarra desde su comienzo la atención
del lector, que ya no puede desprenderse de su encanto hasta llegar
a su original final, tan lleno de la mejor gracia andaluza.
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