Se ha convertido en un elemento de decoración inprescindible en nuestras calles
y nuestras casas para anunciar la llegada de la Navidad, pero muchos árboles de
navidad son artificiales. El Colegio de Ingenieros de Montes defiende el consumo
de abetos y pinos naturales, aunque a algunos les resulte extraña esta recomendación.
"La realidad –afirma Jesús González Capitán, director técnico del Colegio- es que
el árbol natural que utilizamos como adorno navideño es un producto 100% sostenible".
Desde que es cultivado en el vivero, asegura González, ayuda a fijar CO2 de la atmósfera,
y continuará haciéndolo incluso en nuestras casas.
Otro buen motivo para apostar esta Navidad por un árbol natural frente a uno de
plástico es que se trata de un producto totalmente español, puesto que provienen
de viveros del norte de España, donde son cultivados con este fin.
"Es además fácilmente reciclable –comenta el director técnico del Colegio de Ingenieros
de Montes-. Una vez finalizada la Navidad es posible acercarlos a las Juntas de
Distrito y a los viveros municipales, algo que cada vez más gente pone en práctica
aunque todavía es un porcentaje muy pequeño el de árboles recuperados. "En los viveros
se determina qué ejemplares se encuentran en buen estado para intentar su recuperación
y cuáles no, pero incluso éstos seguirán siendo beneficiosos para el medioambiente,
porque no dejan de ser biomasa apta para hacer compostaje, y según en qué localización
de nuestra geografía, podría utilizarse como biomasa para producir energía".
Aunque el árbol acabara sus días en el vertedero, podemos hacernos una idea del
diferente impacto de un árbol natural frente a uno de plástico en el mismo lugar.
El árbol de plástico contamina en su proceso de fabricación para acabar sus días
en un vertedero en el que seguirá contaminando. El árbol natural habrá contribuido
a la mejora de nuestro medio ambiente, y en el hueco que deje en el vivero, otro
será plantado para inicia este ciclo de nuevo.